How happy is the blameless vestal's lot! The world forgetting, by the world forgot. Eternal sunshine of the spotless mind! Each pray'r accepted, and each wish resign'd.
Me quedé sin sueños por el camino. Tenía millones que iban cambiando como si fuesen hojas en otoño y al final me quedé sin ninguno. Bueno, realmente quedan algunos, los más pequeños y fáciles pero también los más difíciles de mantener. De las promesas hablo otro día porque tampoco las llevo conmigo. En la mochila solo me quedan envoltorios de chicles, mecheros, propaganda, ticket de metro y poco más, creo que también hay algunos caramelos sueltos, de esos que no se deben comer por si llevan suciedad pero que terminas comiendo cuando estás desesperado. Esperanza la tengo toda, algún día la llevaré escrita en la mano para no olvidar que me pertenece, que la poseo pase lo que pase y que nunca nos vamos a olvidar. Y así en general puedo decir que tengo un presente que se va volviendo pasado cada vez que escribo pero que nunca se convertirá en futuro, si acaso en continuará. No tengo tiempo ni lo quiero tener, me conformo con la vida, la alegría y sobre todo con los fracasos, que por cierto son maravillosos, nunca dejan de sorprenderme, impresionarme y enseñarme a que descalzo se piensa mejor. Todo fluye, no paro de hacerme daño, de hacerlo, de intentar no hacerme daño, de intentar no hacerlo. Pero sigo como siempre, sonriendo y esperando. Algún día encontraré mi invierno y me quedaré allí hasta que llegue la primavera y tenga que huir por problemas de alergias.
Lúpulo y cebada para sobrevivir a la locura del mañana entre prisiones y paseos a fin de mes. Con escarabajos de la suerte acariciándote los pies y dejando escurrir su composición en la alfombra cada vez que se les toca. Sabiendo que no sabemos nada que no sea saber más de la cuenta, hacer como que sabemos, saber que no estamos muertos aunque alguno lo parezca sin saberlo. Seguimos flechas indeterminadas entre transparencias de caminos perdidos en la pantalla. Espacios diminutos que se vuelven gran distancia. No tocarte. Es mejor imaginarte…
- De las que no
ven el vaso medio vacío ni medio lleno, solo ven un vaso con agua. Beben, y si
les sacia, bien, y sino, buscan otro vaso.
- Me encantaría
ser como me describes, pero perdería todo tu interés.
Y pensé que una descripción
no era lo que quería. Lo que quería era la ausencia de una descripción. La contradicción
en si misma. Que me gustase sin saber por que, y gustarle sin que el supiera
por que. Quería la emoción de ser desconocidos, de inventarnos el uno con el otro.
Quería que las mascaras, solo con el, no existieran.
Y así fue como me
convertí en una romántica.
La parte buena
es, que a la mañana siguiente, deje de serlo.
Creo recordar que
mientras ella me miraba, yo la observaba. Mientras ella me oía, yo la
escuchaba. Todo era yo, ese fue el error. Siempre pensé que teníamos algo, y lo
que siempre tuve fue miedo.
Se me permite
estar ausente mientras te escucho. Se me permite redimirme aunque no me
arrepienta. Se me permite volverte loco aunque ya lo estuvieras. Se me permite
todo y a la vez no se me permite nada. Pues permíteme que te diga que no me
arrepiento de hacer lo que sentía cada vez que en mi cabeza alguien gritaba: ¡Corre!
He conseguido dar
la vuelta y dejar todas tus fotos en el olvido. He conseguido borrar recuerdos
y pintarme un nuevo atardecer. Sigo circulando en línea recta para volver a
circular después. Caigo siempre en los mismos errores pero hoy es diferente,
hoy elijo no elegir, cerrar la boca y no contar cuentos para adultos. Me quedo
con quien soy, con mi mejor versión de mi misma.
Se fue tan lejos que tuvo que volver por miedo a hundirse en el mar. No supo comprender porque las olas le recordaban al gris de su habitación. Decidió olvidar todas las ventanas que vio antes del ayer que le marcó. No sabía a donde volvía pero volvió entre nubes de mentiras que nunca contó.