No tienes por qué parar...

Si, si tengo que hacerlo. Porque si no lo hago todo empezará otra vez, y entonces acabará otra vez. Por eso.



Y no hay nada que no se haya dicho, aunque parezca que si. Aprendiste demasiado pronto a caminar, y eso suele conducir a las caídas. Ya sabemos que no se echa de menos lo que nunca tuvimos, pero hay algo que echaremos de menos siempre aunque no sepamos qué es. Es el aburrimiento, que hace que hagamos cosas extrañas. A veces volvemos a tener 6 años. Dile al avión que pare un momento, necesito tomar el aire. Espérame siempre despierto, como cuando dormías en la cama de al lado. Y por favor, no te olvides de dejarme la cena en la nevera, que no soporto la comida caliente. Si consigues acordarte, vuelve a cantar esa canción que descubrimos entre las rocas. No te vayas nunca, que sabes que necesito un abrazo para levantarme por las noches.

6608


La última llamada. Hoy he vuelto a recordarte. No hemos cambiado nada, seguimos perteneciendonos. Sé que sabes que te echo de menos, como el primer día, como el último más bien. El viento sigue soplando, y acariciándome la nunca, como aquel abrazo al que no llegué a tiempo. Tenías razón en todo. Siento haber tardado tanto en escuchar tu canción.

Solo para mi



¿Por qué se sienta aquí? Debería decirle algo. No se que decir. Esto es incómodo. Creo que le conozco de algo. Es guapo y tiene algo de misterio, no se, solo parece interesante…Ojala pudiera oírme ahora, sería más fácil. Pero es que se ha sentado justo a mi lado, y el banco estaba vacío. Solo yo, y va, y se sienta a mi lado, pegado a mi. A lo mejor quiere ponerme nerviosa para que diga algo. O quizás para que me vaya. No se, debería irme. Pero es que entonces, si es lo que quiere, saldría ganando, y no es justo. Yo estaba aquí primero. Pienso quedarme.
Existe otra historia solo para mí. Pero no encuentro el final apropiado.


La gravedad es nuestra forma de vida. Adaptación


Ustedes me preguntarán por qué me torturaba, por qué me retorcía tan cruelmente. Respuesta: porque me aburría permaneciendo con los brazos cruzados. He aquí por qué me entregaba a semejantes contorsiones. Era esto, se lo aseguro a ustedes. Obsérvense a sí mismos con atención, y comprobarán que las cosas ocurren precisamente así. Yo me imaginaba aventuras y me creaba una existencia fantástica para vivir fuera como fuese. ¡Cuántas veces, por ejemplo, me he enojado sin motivo, sólo por enojarme! Yo era el primero en saber que me irritaba en frío, pero que me iba enardeciendo, y llegaba a encolerizarme sinceramente.
Siempre me han gustado estas cosas. Tanto, que acabé por perder el dominio de mí mismo. Una vez, incluso dos, traté a toda costa de enamorarme. Y hasta llegué a sufrir, palabra. Uno, en el fondo, no cree en su sufrimiento, casi se ríe, pero, a pesar de todo, sufre, y muy de veras. Está celoso, está fuera de sí… Y la causa de todo esto, señores, es el aburrimiento: la inercia nos aplasta.
Pero ¿cómo puedo conseguir yo esta tranquilidad de espíritu? ¿Dónde puedo hallar los principios fundamentales sobre los que levantar mi edificio? ¿Dónde está mi base, adónde puedo ir a buscarla?
                                                                           Fiódor Dostoievski

Yo creía que me lo pasaba bien navegando en un turbulento mar de alcohol que amainaba las heridas sin llegar nunca a puerto; creía de verdad que había algo de heroico en levantarse sudando ginebra y lágrimas al lado de un bulto sin identificar, con la resaca como una piedra atada a una soga que colgara de mi cuello y que me arrastrara hacia el fondo de unas sábanas extrañas y arrugadas de las que no podía despegarme…
Yo creía que estaba salvada si me jugaba a los bares mis últimas fichas, creía en la mística de las barras, y así me convertí en la que busca en el licor que aturda la curda que al final ponga el punto final, el último golpe de gracia y talento a la función, corriéndole un telón al corazón, casi sin esperar a oír el último aplauso.
Pero no conseguí nada, ni telones en el corazón ni telarañas, y allí seguía el muy puto corazón, a la intemperie, diseccionado, con las arterias obstruidas y mermada la fuerza de contracción.
                                                                        Lucía Etxebarria



-Sam, tenemos que hablar.
-¿Te refieres a cuando me dices lo genial que soy, pero no puedes involucrarte, porque no soy yo, eres tú, que estás dañada y desearías poder intentarlo? Me niego a tener esa conversación. ¿Quieres vino tinto o vino blanco?
-Sam, mira… yo no soy buena para ti. ¿Qué?
-¿Eres feliz?
-No, no soy feliz.
-Yo puedo hacerte feliz. En serio, déjame amarte. Soy completamente apto para esa tarea: de hecho, ya he comenzado.
-No puedo…
-No, no te vayas antes de que haya comenzado, por favor. Mírame. Lo comprendo, ¿Está bien? Lo comprendo. No soy el tipo que tenías en mente. ¿Pero qué pasa si no sabes lo que es mejor para ti?
-¿Y tú lo sabes?
-Creo que sí. La primera vez que te vi… Dios, pensé: “Guau, ella, la chica del pañuelo en la cabeza. Quiero estar cerca de ella.” Créeme, yo normalmente no hablo así, pero perdí la cabeza por ti.
-Para, ¡Por favor cállate!
-¿Por qué?
-Sólo para, detente. No digas eso.
-¡Tú puedes oír esto! Cierra los ojos.
-¿Qué? Sólo quiero que me escuches. Compláceme, por favor. No es fácil que te adoren. A ti en particular te cuesta mucho más, lo entiendo, pero quiero que lo intentes. Tómalo como un experimento. Prometo que seré muy bueno adorándote, Annie. Es mi área de trabajo, y creo que tengo mucho talento. Tú te mereces esa adoracion, Annie, te la mereces. Y el hecho de que no lo creas, no tiene nada que ver con que sea verdad o no. Es verdad para mí. Y eso es todo lo que importa.




What I want from you is empty your head.
They say be true, don't stain your bed.
We do what we need to be free,
and it leans on me like a rootless tree.
What I want from us, is empty our minds.
We fake a fuss and fracture the times.
We go blind when we've needed to see,
and this leans on me like a rootless.
So...
fuck you, fuck you, fuck you, and all we've been through.
I said leave it, leave it, leave it, it's nothing to you,
and if you hate me, hate me, hate me,
then hate me so good that you can let me out,
let me out, let me out of this hell when you're around ,
let me out, let me out, let me out of this hell when you're around.
Let me out, let me out, let me out, of this hell when you're around,
let me out, let me out, let me out.
What I want from this, is learn to let go,
no not of you, of all that's been told.
Killers reinvent and believe and this leans on me, like a rootless…
So...
fuck you, fuck you, fuck you, and all we've been through.
I said leave it, leave it, leave it, it's nothing to you,
and if you hate me, hate me, hate me,
then hate me so good that you can let me out,
let me out, let me out of this hell when you're around ,
let me out, let me out, let me out of this hell when you're around.
Let me out, let me out, let me out, of this hell when you're around ,

                                                                 

Resignación momentánea



Se me han roto las cien mil razones
apolilladas en el fondo de cualquier historia.
Se me han podrido por el moho y la distancia,
por el cansancio lento y sórdido de la espera;
de una espera exasperante, fría y ansiosamente anhelada.
Me he acostumbrado a esperar.
A pasar días, a arrancar hojas de calendarios infinitos.
Me estoy acostumbrando a morirme poco a poco,
a quebrarme por dentro, a desmigajarme a olvidarme.
Estoy esperando un día inmenso que no llega,
que tal vez ni existe,
estoy esperando, por no morirme de repente
porque me da miedo acabar de golpe.
Me estoy recreando en la agonía monótona y doliente de los impotentes,
de los acabados, de los inservibles.
Me estoy acostumbrando a no vivir,
a no soñar, para que no me despierten bruscamente.
Me estoy acostumbrando a acostumbrarme.
                                                                   Soledad Santamaría

¿Y si elijo el no elegir?



Rabia, ira y mirar hacia el mañana. Así se siente dormir sin manta después de una ducha fría de aspersores egomaníacos. Recordar que no hay pasado más allá del que tu eliges recordar. Saber borrar las huellas que la ausencia quiso dejar. Niego todo lo que no comprendo y entiendo todo lo que elijo comprender. Me he quitado el antifaz, ahora ya me pueden ver. Pero no hay miedo que venza a mis zapatillas de ballet. Se encontrar la luz en las tinieblas, y diferenciar el ruido del que crea poder conmigo. Ahora ahogo llaves en mis bolsillos y no las pienso utilizar. No hay más salidas de emergencia, prefiero aguantar.


Hazlo si puedes



Me sentía agua y soy aire. Es decir, el aire no es agua. Era una contradicción. Podría haber sido algo surrealista y sentirlo simplemente. Pero no lo sentía. Eso era un problema, y cuando hay un problema lo mejor es correr. O correrse. Hay mil opciones, mil elecciones, decisiones. Lo haces. Haces lo que sientes, y eso hice. No hay ningún problema en vivir bajo tus propias reglas, o en la ausencia de estas. Uno elige. Yo elegí. No hay problemas, pero tampoco soluciones. Y ahí radica el lío. Quien pueda, que lo deshaga, que yo no lo siento.


No merezco ni un segundo de tu tiempo pero pido un instante de entendimiento. Que el cuervo que vuela en círculos sobre mi mente pare y piense en lo que siente. Hacer lo que se siente no debe ser peor que hacer lo que dicta la razón.