Te encuentro entre películas en blanco y negro y canciones viejas. Huyes de mis palabras como escondiéndote del miedo. No sabemos lo que tenemos y tampoco queremos saberlo. Solo vivir parece suficiente. Demasiado complicado, como siempre. Es sencillo seguir adelantando acontecimientos y pintar paredes de verde. Se sabe que el tiempo es un testigo incierto, y el corazón un cazador solitario. Y soltemos nuestras rimas desde terrazas auditivas que huelen el silencio. No quiero oír los ruidos atrapados entre paredes de cristal. Odio la culpabilidad, no la entiendo. Quizás existan las dudas, y nos está pasando lo que anunciaba el telediario. Seguimos riendo y fumando y bebiendo todo lo que podemos, eso es la seguridad de no ser inventos. Te atraparé una sombra para que nunca lo olvides, para que sepas a que sabe la vida. Porque sabor tiene, eso lo tengo casi seguro. Y continúo riendo, a pesar de no saber si lo hago por algo. Es automático, enigmático, magnético, onírico. Como todo aquello que contaste entre acordes, como aquella canción que se escapaba de tus labios, suave, como tus manos.
Caótico
Y no me dejan hablar ni gritar. Me borran la boca, me la esconden. Consiguen que mis palabras huyan, o se transformen. Me roban inspiración cuando no callan, cuando dicen lo que siento, cuando dicen que lo entienden. Y yo no quiero. Yo prefiero dejar huellas en la arena y el silencio, y el no juzgar al viento. No me interesa lo perfecto. Me gusta el caos, los libros viejos, el olor del barro. Me gusta no gustar, resultar innecesario. No quiero ser único, no lo soy. Soy parte del mundo, como todos. Nacido en una naturaleza que no llegaré a conocer, pero se intenta. Soy materia. Nadie conoce a nadie, nadie ocupa un lugar en las neveras. No sé perderme entre la niebla.
Se verla al revés
No importa, nada lo hace realmente. Sentimos lo que hacemos, lo hacemos. Vivimos historias inventadas en noches de luna llena. Y si no está llena, la llenamos de recuerdos. No olvidamos, tampoco queremos hacerlo. Preferimos vivir. Y caminar con el aire en la cara enfriándonos las mejillas, llenándonos los pulmones, impidiéndonos ver con precisión. Aunque se tuerza el camino, sigue siendo increíble, impredecible. Aunque nos quedemos solos, aunque todos se vayan, a veces algunos vuelven, y eso es lo único que hace que valga la pena.
y al final, pues claro, se ha acabado el drama y he llegado.
He hecho eso y he hecho más
y no te lo he contado y no te lo pienso contar
no sé si ha estado bien o ha estado mal, sabes, sigo sin tener ni puta idea, porque todo lo que he hecho
cuando no me lo ha pedido el corazón ha sido el cuerpo.
Sí, se trafica con armas, con drogas, con hombres, con mujeres, con niños, con vidas, con ideologías, con internet, con política, con poder, con sueños, con meterte el miedo en el cuerpo.
Cada mañana me miro en el espejo y lo que veo no me gusta, y entonces, en vez de comerme mi propia mierda fresca, te jodo a ti, a ti y a ti. ¿Por qué? Porque la culpa, amigos, la culpa siempre es de los demás, sí, y la enfermedad se llama "Vivamos la vida de los demás porque no tengo cojones ni sangre para vivir la mía".
Tengo goteras en mi casa, goteras en mi curro, goteras en mi corazón. De las goteras en mi cabeza os hablo otro día porque ahora quiero dormir.
Cuando duermo no pienso. No pensar. Yo sólo quiero volver a las entrañas de mi madre, a nadar sumergido flotando en una paz infinita, en una duerme vela blanca de un cuerpo y dos corazones abrazado por un cordón, caliente, protegido, acurrucadito, indefenso pero invulnerable.
Yo sólo quiero volver al día en el que mi madre me cantó mi primera nana, sólo quiero eso.
Cada mañana me miro en el espejo y lo que veo no me gusta, y entonces, en vez de comerme mi propia mierda fresca, te jodo a ti, a ti y a ti. ¿Por qué? Porque la culpa, amigos, la culpa siempre es de los demás, sí, y la enfermedad se llama "Vivamos la vida de los demás porque no tengo cojones ni sangre para vivir la mía".
Tengo goteras en mi casa, goteras en mi curro, goteras en mi corazón. De las goteras en mi cabeza os hablo otro día porque ahora quiero dormir.
Cuando duermo no pienso. No pensar. Yo sólo quiero volver a las entrañas de mi madre, a nadar sumergido flotando en una paz infinita, en una duerme vela blanca de un cuerpo y dos corazones abrazado por un cordón, caliente, protegido, acurrucadito, indefenso pero invulnerable.
Yo sólo quiero volver al día en el que mi madre me cantó mi primera nana, sólo quiero eso.
Hay gente que piensa que el hecho de que las palabras "palabra" y "mundo" escritas en inglés se parezcan tanto, es pura casualidad.
Odio a esas personas que viven para sí
resumiendo: vive expresa-mente para otras.
(Si somos la misma persona, me masturbaré para tocarte.)
Odio a esas personas que viven para sí
resumiendo: vive expresa-mente para otras.
(Si somos la misma persona, me masturbaré para tocarte.)
Escucha el triple de canciones al doble de volumen,
fúmate la decadencia de esa gente que no piensa pero existe.
Haz el amor siempre que puedas, tírate a la calle, métele miedo.
Te obligaré a ser feliz.
fúmate la decadencia de esa gente que no piensa pero existe.
Haz el amor siempre que puedas, tírate a la calle, métele miedo.
Te obligaré a ser feliz.
Cuando descubro la gracia de un lugar a través de otra persona,
cuando bebo para hacer a los demás un poco más interesantes,
cuando la música me falla, cuando se revelan mis pelos de loca.
cuando bebo para hacer a los demás un poco más interesantes,
cuando la música me falla, cuando se revelan mis pelos de loca.
Cuando encuentro la belleza en un día derrotista,
cuando mi ropa se niega,
cuando algo resulta cómico sin querer y piensas si no estabas mejor callada.
Cuando cuestionan el talento,
cuando todo esto pudiera serle útil al Sabina.
cuando mi ropa se niega,
cuando algo resulta cómico sin querer y piensas si no estabas mejor callada.
Cuando cuestionan el talento,
cuando todo esto pudiera serle útil al Sabina.
Cuando no encuentro lo que no sé estar buscando,
cuando sueño lo cotidiano pero sueño,
cuando me permito distraerme con la simpleza, es tan agradable.
cuando sueño lo cotidiano pero sueño,
cuando me permito distraerme con la simpleza, es tan agradable.
Cuando sucede que llevo toda la vida escurriéndome fugaz,
cuando me quedo sin tinta, cuando me quedo sin voz,
cuando sucede que seduce.
cuando me quedo sin tinta, cuando me quedo sin voz,
cuando sucede que seduce.
tenemos chistes malos que contar,
tenemos intrigas divertidas que revelar,
¡Joder chica! Tenemos de todo, y no nos hace falta de nada.
Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.
Felicidad
Es cuestión de ser y no sólo estar.
Ver y comprender, mejor que juzgar
En un estado permanente de constancias que se escapan de los labios. Sin pistas ni testimonios, solo conjeturas de que no existe, pero los sabios tampoco.
Dicen que el que mejor interpreta los sueños es uno mismo. Entonces un perro verde en un jardín infinito debe ser la esperanza corriendo en libertad.
Hay un cuento. Sus protagonistas son una cerveza, el fuego y la confianza. Los tres juntos se adentraron en un bosque oscuro e inmenso. La cerveza dijo: "Si me pierdo, buscadme en los bares, y allí me encontrareis". El fuego dijo: "Si me pierdo yo, buscadme en los cigarros de la gente, y allí estaré". Y la confianza...la confianza no quiero saber lo que dijo.
Línea 8 hacia ninguna nube
Cansada de palabras consumidas en el humo de un cigarro. Todo se vuelve ceniza si no entiendes mis abrazos. Vivo pendiente de una vela que se apaga sin darte cuenta. No sé cómo se sentirá al ver que se apaga dejando paso a las tinieblas. Pero entiendo que la vida nuble, pase lo que ocurra, ocurra lo que pase. ¿Has probado a hablar al revés? Me falta rapidez, me faltan lunas. Y volver a sentir tu piel a oscuras entre luces que se cuelan en trocitos de persiana. Saber a que sabe el aroma que tiene el que abandona, el que amanece en piezas rotas, fermentadas en recuerdos. Nublo mis imágenes dando leña al fuego, y despacito, al lado de la chimenea, solo espero soñar lo mismo que él sueña.
Mustela
Se pinta la máscara, se quita la vida. Salta desde su ventana y lo ves ahí, tan quieto y desvalido. Le quedará una gota de imaginación pero la va a desaprovechar en ponerse la chaqueta. Y es que aún no se ha dado cuenta de que la ropa molesta. Evanescencia. Que locuaz y que bonito suena su nombre cuando te lo susurran al oído. Y como cada página de cada libro caes en una especie de absurdo que ha dejado de mojarte cuando llueves. No sabes, no te atreves, pero te escondes entre las sábanas como siempre que no quieres luz en tus pupilas. Y quien quiere hablar de silencios cuando puedes quitarte las zapatillas. Nos comemos el alba día a día, entre sudores, entre rodillas. Y amanece, que no es poco, al contrario, pero es suficiente. Deficiente, como las flores que se cortan o se caen o el viento aleja. Y cada suspiro de tierra en sus cabezas las eleva a otro planeta. Ojala se pudiera viajar a las estrellas, o coleccionar volantes de coche para que se yo, cualquier noche te diré en que los utilizas. Duérmete otra vez, que ya se ha pasado la hora de la siesta, y el cola cao sienta mejor que la cerveza. Te lo digo yo, que he probado algunos cohetes sin motor.
No sabemos absoluto
Y no depende de las gafas el paisaje si estás ciego...
Y había un bromista sin cabeza que contaba montones de arena en la playa de sus piernas, y no dejaba de leer caparazones intentando encontrar el camino que no existía para nadie. No sabes lo que se echa de menos la tierra, la corteza terrestre y todas esas capas que estremecen y respiran, en los poros, en las espinas. Hay heridas abiertas que cierran sin darte cuenta, y crecen o escuecen pero ante todo, se aprende. Aprender, aprehender, lo mudo, lo que no se siente, le da sentido a cada frase. Y la esperanza se fue a por tabaco, no la esperes, que no quiere volver. Volver ¿para qué? Para perderse en las esquinas otra vez, como cada vez, como cada pez en acuarios que te hierven, que te cuecen y de pronto te haces cangrejo y se te comen entero. Se saborea cada gota, cada cadáver, cada trozo de palabrota que se mete en el ojo y molesta, pero se sale. Te lavas la cara y otra vez a mirarte al espejo, ¿y que soy yo sin mi reflejo?
Contraste equivale a algo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

